5 cosas que cambiarán las ciudades con la Inteligencia colectiva y colaborativa

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Contenido original publicado en: Reporte Digital

‘La voz del pueblo es la voz de dios’, reza el adagio popular, pero ¿qué pasa cuando la voz del pueblo no da una respuesta basada en la reflexión sino en la emoción? El pilar fundamental de las ciudades inteligentes está en la circulación de la información para la mejor toma de decisiones, por lo que sería impensable una Smart City sin un proceso sólido de inteligencia colectiva.

Según lo presenta Ignacio Alcalde, “George Pór definió el fenómeno de la inteligencia colectiva como ‘la capacidad de las comunidades humanas de evolucionar hacia un orden de una complejidad y armonía mayor, tanto por medio de mecanismos de innovación, como de diferenciación e integración, competencia y colaboración’”.

Nada mejor que una definición como esta para darle humanidad a las frías nociones de ciudades inteligentes asociadas a la hiperconectividad. Aunque lo cierto es que en la era digital es difícil pensar en esa ‘evolución’ de las comunidades a partir del conocimiento sin la mediación tecnológica, ya que es y será gracias a esta que sea posible ampliar las bases de información y su alcance, de modo que más personas tengan mejores fundamentos para tomar mejores decisiones.

Pero en adición al estar informados para decidir, gracias a la web aparece otro concepto que parte de las ideas propias y de cómo aportar a la construcción de soluciones imposibles para una sola persona pero perfectamente viables gracias al trabajo en equipo. La inteligencia colaborativa se refiere a “una forma de inteligencia emergente de la acción de un conjunto individuos que se vinculan entre sí mediante algún tipo de interacción, lo cual posibilita la obtención de resultados que portan valor agregado“, tal como refiere el documento ‘Procesos de inteligencia colectiva y colaborativa en el marco de tecnologías web 2.0’.

Aquí hablamos del trabajo en el que todos aportan desde su área de experticia, en tiempo real, a través de las herramientas digitales, para construir conocimiento que será validado y difundido por todo el grupo. Entonces aparecen ejemplo como la Wikipedia, imposibles para uno, probables en conjunto (inteligencia colectiva) y solo realizables gracias a los aportes de todos (inteligencia colaborativa).

Ya sabemos que una ciudad es tan inteligente como sus ciudadanos, entonces tenemos claro que no es posible una Smart City sin inteligencias colectivas y colaborativas. Veamos cinco aspectos que serán determinantes para las ciudades del futuro:

Decisiones más informadas y cuestionadas con la inteligencia colectiva y colaborativa

Junto a un mayor conocimiento viene una mayor responsabilidad, básicamente porque ya no se puede decidir a la ligera – o idealmente no debería ser así –. Lo cierto es que, al igual que sucede en mercadeo, se entiende que los consumidores / usuarios ahora están más informados y no dudan en cuestionar productos y servicios si es que no satisfacen sus expectativas. Esto supone un cambio en los modelos de negocio, particularmente en función de la calidad y prácticas de desarrollo de un producto, lo que terminará en una ciudadanía ‘enjuiciadora’ en permanente, que hará que las industrias se ocupen más de seguir buenas prácticas de producción.

Nuevos ideales sociales y políticos

Por la misma vía que el caso anterior, la sociedad estará en capacidad de tomar mejores decisiones políticas, no solo en relación a las elecciones de representantes, sino que se avivará la participación ciudadana y la gobernanza colaborativa, haciendo que los planes de gobierno tengan validación y seguimiento permanentes, con una veeduría ciudadana más poderosa y visible que la legalmente normada.

Educación sin límites y con más criterio

Hoy ya es popular apoyar los procesos educativos con contenidos en línea; incluso se empieza a normalizar la educación en línea, pero lo cierto es que para que esta formación sea exitosa es necesario sortear el mar de información irrelevante que satura la web antes de llegar a los conocimientos realmente valiosos. Así pues, la ciudadanía inteligente contará con un criterio más desarrollado frente a las fuentes que consulta.

Mayor desarrollo económico y social gracias al ejemplo de otros

Seguir las ‘mejores prácticas’ es una metodología común, pero gracias a la inteligencia colectiva será posible tener cada vez mejores referencias a partir del flujo de información detallada de distintas iniciativas en todo el mundo. Contextos más parecidos, aunque separados por continentes, podrán conversar y aportar a la construcción de nuevas soluciones para el desarrollo social y económico basadas en la prueba y error ejecutada por otros.

Prototipos innovadores validados y financiados antes de salir al mercado

Lo que hoy conocemos gracias al crowdfunding será el estándar para la validación de productos y servicios. A partir de un prototipo en línea será posible validar la pertinencia de un lanzamiento y el interés de los posibles usuarios en el mismo, anticipando el éxito o fracaso del mismo, ahorrando una gran inversión en el desarrollo de pilotos y ganando tiempo para avanzar hacia nuevas etapas de creación.

Imagen @CucombreLibre, distribuida con licencia Creative Commons BY-SA 2.0

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